lunes, 21 de junio de 2010

Nos visitara el Pastor Josue Yrion


En el Mes de Julio del 22 al 25 nos visitara el Pastor Josue Yrion y su Esposa Damaris..


el jueves 22 de Julio 2010 estara en santiago

el viernes 23 de julio 2010 estara en Chillan

el sabado y domingo 24-25 esta en Coronel

viernes, 12 de marzo de 2010

ANIMO, DIOS ESTÁ PRESENTE


Hoy, a 13 días del terremoto y con constantes réplicas, es tiempo de meditar en lo acontecido en este tiempo. Vivimos en una región donde los daños estructurales en vialidad e instalaciones industriales demorarán bastante tiempo en volver a niveles pre-terremoto lo que afectará nuestra calidad de vida a los habitantes de todas las regiones que hemos sufrido el embate de la naturaleza.
Por eso, como cristianos en estos momentos de inquietud y angustia frente al futuro, debemos ser consecuentes con nuestra fe en Dios, lo que podemos demostrar a través de: uno) tranquilidad aún en medio de las réplicas de este terremoto;dos) solidaridad con las personas que sufren de angustia y ansiedad por no tener la esperanza que Jesucristo nos da como sus hijos;tres)colaborar con las tareas de reconstrucción, limpieza y mejoramiento de nuestros barrios y entorno,y, cuatro)de ser necesario hacer saber a las autoridades respectivas la carencia de servicios o insumos necesarios para las personas que al igual que nosotros, tienen necesidad de alimentos o servicios básicos.
Es importante disponernos a ir en ayuda de las comunidades que han sido destruidas y arrasadas por el terremoto y maremoto que afectó a nuestras costas. Se necesitarán miles de voluntarios para realizar esta labor y la iglesia debe hacerse presente a través de los jóvenes y adultos en tan necesaria tarea.También, aprovechar de compartir la fe en Jesucristo de manera pública en oraciones al aire libre junto a todos los vecinos donde vivimos o hacer cultos breves invitando a todos a participar de ellos. Es una oportunidad hermosa que puede ayudar a muchas personas a tener paz y seguridad en medio de esta situación.
Otras acciones que debemos hacer, es repudiar con todas nuestras fuerzas las acciones vandálicas realizadas por la población en general, quienes robaron y destruyeron locales comerciales y propiedad privada en un acto de barbarie incontrolada y, de ser necesario, denunciar a las autoridades a quienes poseen cosas robadas,y a los comerciantes inescrupulosos que lucran con el dolor ajeno a quienes nos gobiernan al sobre valorar los productos en su expendio a los damnificados.

"Así que son ustedes, hermanos, y su fe lo que nos dio ánimo en nuestras angustias y pruebas;Si están firmes en el Señor, nosotros volvemos a vivir.
¿Cómo podríamos dar suficientemente gracias a Dios por ustedes y por la gran alegría que nos hacen sentir ante Dios? Noche y día le pedimos con la mayor insistencia que nos permita volver a verlos y completar lo que todavía falta a su fe. Quiera Dios, nuestro Padre, y Jesús, nuestro Señor, prepararnos el camino para ir a visitarlos. Que el Señor los haga crecer más y más en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos, imitando el amor que sentimos por ustedes.
Que él los fortalezca interiormente para que sean santos e irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el día que venga Jesús, nuestro Señor, con todos sus santos
. 1Timoteo 3:9-13

domingo, 14 de febrero de 2010

“Felices vosotros los pobres…” (Jesús. Lc 6,20


“Felices vosotros los pobres…” (Jesús. Lc 6,20) No. Esto no es así. La frase, tal como suena, es falsa. Los pobres no son felices. La pobreza es una de las peores lacras de la humanidad. Implica carencia de los bienes que hacen la vida posible y placentera. Cuando es extrema, trae consigo el hambre, la enfermedad, la muerte prematura. Convierte la vida en un infierno de sufrimiento y angustia. A los pobres del tercer mundo, que viven en la más profunda miseria, no podemos ir con este mensaje “evangélico”. Sonará a burla cruel, a cinismo insensible. Ver día a día como la vida se deteriora, como la gente joven enferma y muere, como los niños claman por un trozo de pan; sin electricidad, sin agua potable, sin cosechas suficientes. ¿Cómo podemos hablar de felicidad?

La frase, en nuestro contexto –y esto lo subrayo- no mejora mucho si le añadimos la segunda parte: “porque de ellos es el reino de los cielos”. Continúa sonando mal. Huele a opio, a consuelo barato, a conformismo. Tantos y tantos la interpretan como significando: es verdad que ahora sufrís, pero el Señor os recompensará más allá del tiempo, en la eternidad. En esto consiste vuestra felicidad. Otra vez, el cinismo del mundo cristiano occidental. El cinismo de los que viven bien. De los honorables. De los que dan limosnas, de los que son piadosos. ¿O no?

Seguro, seguro, seguro que Jesús no quiso decir esto. El no fue un teólogo encerrado en su mundo intelectual, ni tocó la realidad de oídas, ni habló para agradar a sus oyentes. Fue un maestro que –nos lo dice el evangelio- recorrió uno a uno los pueblos y las aldeas de su tierra para dar un mensaje de esperanza. Conoció de primera mano a la gente. Habló con ellos. Oyó su clamor en aquel su mundo que conocía muy de cerca qué significaba ser pobre y pasar hambre. Sabía muy bien el afán de la gente: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?” (Mt 5,31). Era la preocupación de cada día.

¿Por qué Jesús los llamó “felices”? Sólo podemos entender la frase de Jesús a partir de su mensaje central: la cercanía del Reino de Dios. No los llamó felices porque eran pobres, sino porque pertenecían a esta parte de la sociedad que vivía sometida a la injusticia y a la marginación. Y eran felices, afortunados, porque su mensaje iba dirigido a ellos como mensaje de liberación. No vino Jesús a perpetuar una situación social y resaltar los valores de la pobreza, sino a proclamar la compasión y la misericordia de Dios que tenía como propósito dignificar a los más pequeños y oprimidos de la sociedad de su tiempo. Su misión la encontramos resumida en su predicación en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-21)1. Había llegado el cumplimiento de la profecía, tanto tiempo esperada, que se expresaba a través de la esperanza del Reino de Dios y la edad mesiánica.

Pero este mensaje ya no revestía las formas espectaculares de triunfo y victoria para Israel, sino que se centraba en la acción de Dios a favor de los más pequeños y desvalidos de la sociedad. El evangelio, la buena noticia, que debía llenar de gozo el corazón de los pobres, los quebrantados de corazón, los ciegos y oprimidos, era que Dios mismo venía a rescatarlos. Los últimos son hechos los primeros. Los que nada significaban son ahora los actores principales. Se cumple lo que dice María en el Magnificat “(Lc 1,51-52), que ya da por cumplida la promesa: “quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.”

Hemos espiritualizado tanto el mensaje de Jesús que nos hemos olvidado de su cercanía a la tierra. Nos hemos ocupado tanto del mensaje para el más allá, que nos hemos olvidado del mensaje para el presente. Hemos enfatizado tanto la dimensión vertical del evangelio que hemos pasado por alto el hecho de que el evangelio siempre tiene dos dimensiones, vertical y horizontal, y que no podemos dejar de lado una de las dos sin desvirtuar todo el mensaje de Jesús. Esto lo tuvo muy claro la Iglesia de Jerusalén cuando estableció una comunidad de bienes. También el apóstol Pablo cuando organizó una colecta solidaria con la Iglesia de Jerusalén. Los pobres son felices porque en la comunión con Cristo reciben la dignidad que se les había robado y han alcanzado en la comunidad de Jesús el mismo estatus de cualquier otro miembro. Jesús establece la solidaridad, como pieza fundamental de su mensaje y nosotros, en su lugar, hemos puesto en el centro la pureza doctrinal, como si en esto nos fuera la salvación.

Es hora de rectificar. Es hora de volver a los postulados de evangelio y emprender el camino de Jesús. Es la hora de hacer felices a los infelices: los pobres, los quebrantados de corazón, los oprimidos. Ellos han de encontrar en el mensaje y en la acción de la Iglesia la misma acogida que encontraron en Cristo. Estamos en el tiempo de la misericordia de Dios, de su acercamiento a nosotros, de su proximidad. Y el Reino no es el triunfo de la religión, ni de las doctrinas correctas, sino la soberanía de Dios sobre todos para establecer nuevas prácticas de comportamiento, una nueva forma de ver y de hacer las cosas, en la que los marginados encuentren su lugar en la sociedad. Porque para esto vino Cristo.

Dios ha organizado en nuestro mundo su gran banquete al que los pobres y los marginados son invitados a participar. Ya no es el privilegio de los grandes de este mundo que, con sus actitudes, se han hecho indignos. La invitación va hacia los otros, los que no cuentan, menospreciados y silenciados. Quien organiza el banquete manda ir a buscar a “los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos” (Lc 14,21) para que participen de él. Y a nosotros nos dice lo mismo: “cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos” (Lc 14,13). Estamos, nos dice Cristo, en el año agradable del Señor, el gran año de la restauración de todas las cosas, el año que el que se ha empobrecido y ha perdido sus bienes, ahora los recupera.

Recuperar este mensaje es nuestra asignatura pendiente, a pesar de la obra social, casi siempre marginal, que realizamos. A menudo somos los que ponemos la religión por encima de la humanidad. Nos preocupamos de guardar la ley, pero olvidamos al hombre a la que se aplica. Y podríamos mencionar, sin ánimo de ofender a nadie, multitud de casos en los que interpretaciones, a veces peregrinas, de las Escrituras prevalecen sobre nuestra cercanía a los demás. Más de una vez he oído decir que la iglesia no es una ONG para dedicarse a la obra social. ¡Qué lástima que no lo sea!

Jesús no exige a los pobres y marginados, para atender a sus necesidades, ningún tipo de conversión. No hace distinción entre buenos y malos. Sobre todos ellos, Dios hace que salga el sol y envía la lluvia fertilizante de los campos. El capítulo 15 de Lucas nos habla, por medio de parábolas, de los perdidos: la oveja perdida, la moneda perdida, el hijo perdido. Todos ellos fueron hallados por el Dios de la misericordia y el amor. En todos los casos hubo gozo y fiesta por haberlos encontrado. Por esto nos dice Lucas que los publicanos y los pecadores se acercaban a oírle, pero los fariseos y los escribas murmuraban. Pues, que lo sepan todos: el hijo del hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido; no sólo de una perdición eterna, sino también de una situación de miseria y angustia en el presente. La persona humana no tiene dos vidas separables, sino una sola: aquella que vive aquí y ahora y que se prolonga más allá de la historia. No podemos proveer para el futuro, si no proveemos primero para el presente. La prioridad es dar un pedazo de pan al que tiene hambre y, sólo después, darle, con nuestras actitudes más que con nuestras palabras, el mensaje sanador y reconciliador del evangelio.

Enric Capó, España, tomado de Lupa Protestante Digital.

Espero que sea de bendición

lunes, 18 de enero de 2010


Es un tiempo distinto. Se elegió presidente de nuestra nación, en un ambiente enrarecido por polémicas en lo político y en lo evangélico. Especialmente en nuestro sector por las declaraciones de pastores que llamaban a votar por uno u otro candidato, lo que provocó malestar en muchos fieles evangélicos. Frente a la elección de don Miguel Juan Sebastián Piñera Echeñique como el presidente de Chile entre marzo de este año y del año 2014, solo queda hacer algunas reflexiones;
1. El voto evangélico jamás podrá ser considerado globalmente, pues cada uno de nosotros, votará siempre en conciencia. Hay agradecimiento por lo obrado en los 20 años de la Concertación hacia la Iglesia, pero también una mirada crítica frente a desaciertos que afectaron a muchas personas.
2. Nuestra participación como ciudadanos seguirá siendo la misma en cumplimiento a la misión de la Iglesia, esto es, predicar y actuar en favor de las personas siguiendo el ejemplo de Cristo
3. Esperamos que a la próxima administración política le vaya bién y si eso ocurre, a todos nos irá bién. Que quien nos gobierne pueda cumplir los compromisos y quienes son oposición a contar de ayer, velen por el bienestar del país antes que por sus intereses
4. Que seguiremos orando por quienes nos gobiernan pidiendo a Dios que les ilumine en la gestión en estos 4 años de gobierno y no se permitan leyes que dañen la Familia y los valores de la mayoría de los chilenos, escudados en un mal llamado progresismo

Es por esto que a quienes hoy no se sienten representados por el señor Piñera y quienes sí, hago este llamado a la unidad en lo relativo a la fe y a la comunión el uno con el otro. No asumamos una actitud de trinfalismo o de pesimismo por el resultado de las urnas. Comprometámonos a seguir orando y trabajando por un mejor país.

martes, 22 de diciembre de 2009

Encuentro con el candidato Eduardo Frei en Talcahuano


Por solicitud del comando del candidato Eduardo Frei, Pastores de la Intercomuna participaron de un encuentro ayer 21 de diciembre en el Gimnasio de Los Cóndores, donde el ex-presidente de la República en su intervención, hizo un compromiso con los Ministros evangélicos presentes de legislar en su gobierno, de ser elegido, considerando la propuesta presentada en nuestra ciudad, cuyo texto incluimos a continuación.
Considerando que en sus propuestas hay varios puntos incluidos de lo que planteamos a usted hoy, hacemos referencia a lo que como pastores nos preocupa salir de esta reunión con su posición frente a lo siguiente que planteamos en este documento:
Que el progresismo al que se refiere tiene que ver con el solucionar los graves problemas de desigualdad en cuanto a oportunidades de educación, trabajo y desarrollo humano y que la brecha entre los estratos sociales se reduzca, sueldos dignos de acuerdo al trabajo que se desarrolle, apoyo a todos los que de alguna forma siguen sufriendo con el drama histórico del pronunciamiento militar (los militares, conscriptos en su gran mayoría) y no solo a los derrotados en ese tiempo y que no se refiera a un progresismo que legisle para que una minoría, reciba el mismo trato de quienes por convicción religiosa pensamos diferente en temas valóricos como, el matrimonio gay, el aborto y la eutanasia.
Que de ser elegido presidente, promueva la apertura hacia el mundo religioso de la posibilidad de postular como iglesias a los diferentes fondos, tanto a nivel nacional, regional o comunal, especialmente en los aspectos de capacitación a nuestros pastores, implementación e infraestructura de nuestras congregaciones y que son necesarias para el desarrollo de nuestro ministerio pastoral en la octava región y en el país entero
Que de ser elegido presidente, promueva la real aplicación de la enseñanza de religión evangélica en todos los colegios municipales o subvencionados por el Estado e incluso, para efectos de las subvenciones que se entregan a los colegios como recursos extras como excelencia académica y desempeño difícil, se incluya como requisito que esos establecimientos educacionales las esté dictando al momento de postular a estos fondos
Que de ser elegido presidente, promueva la inclusión de los capellanes en todas las esferas de gobierno, en el aspecto castrense y en los servicios dependientes del Estado, respetándose nuestros derechos como ministros de culto al igual que los sacerdotes católicos, en la atención espiritual de las personas
Podríamos mencionar más puntos, pero considerando que puede haber más oportunidades de reunirnos de ser elegido presidente, queremos pedirle que con su firma selle este compromiso, al igual de lo realizado por nuestro diputado electo Cristián Campos .
Lo mencionado en cursivas fue firmado por el señor Eduardo Frei y esperamos publicar prontamente el documento con la firma del presidenciable en este blog.
Sabemos que en Dios están los tiempos y conoce nuestro Señor lo que sucederá el próximo 17 de enero, por lo cual siguiendo el ejemplo de los hijos de Isacar mencionado en 1 de Crónicas 12:32, debemos ser Pastores entendidos en los tiempos, que sepamos lo que debemos hacer y que nuestro ejemplo, lo sigan los demás.
Esperamos que del comando del señor Piñera nos pidan realizar una reunión similar en una fecha cercana, y escuchar sus planteamientos y hacerle llegar nuestra propuesta.